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El precio de la falta de ética en la preparación de oposiciones

Vivimos en un mundo en el que todo vale con tal de conseguir un resultado. La gente miente, roba, difama y hace trampa en cualquier ámbito de la vida pero parece que todo queda en una simple mentirijilla o una cosa menor que tampoco tiene mayor trascendencia, sobre todo cuando eso consigue un resultado: un voto en una urna, un cliente en una empresa, un ligue de una noche, o lo que se tercie.

Y si alguno quizá valora la verdad por un resultado pragmático al ser consciente de que la mentira tiene las patas muy cortas, poca gente valoramos ya la verdad como un valor en sí mismo.

Y es que igual que hay gente que no tiene escrúpulos en engañar a ancianas haciéndose pasar por sus hijos o nietos en apuros para sacarles el dinero, o que mienten en cuanto a su edad o su identidad en aplicaciones de contactos, o que manipulan en el entorno laboral para conseguir sus intereses aunque sea a costa de pisotear a los demás, lamentablemente las conductas poco o nada éticas abundan también en todos los ámbitos, y la preparación de oposiciones no es una excepción.

  • Hace poco tenía noticia de una academia que prometió ver todo el temario en 4 meses a sus alumnos y que con eso podían pasar desde cero a sacar una plaza en este último proceso.
  • Hace poco una academia trató de copiar nuestros esquemas, flashcards y otros materiales y difundirlos como si fueran suyos, y sus propios alumnos fueron los que nos advirtieron de la situación.
  • Hace poco me contaba una compañera en el Seminario de un preparador que quedaba en la calle a cobrar a sus alumnos en efectivo vistiendo un pasamontañas para no ser visto por otras personas.
  • Hace poco veía a una persona ofreciendo servicios de preparador cuyo currículum y hoja de servicios real tenía el mismo parecido con su perfil profesional publicado en internet que un huevo a una castaña.
  • Hace poco me decía una persona que su anterior preparador le decía que era una inútil porque según él no estudiaba y que así no iba a llegar a nada, al más puro estilo Llados.
  • Hace poco una academia utilizó nuestro nombre (que es marca registrada) para sus anuncios en Google Ads dirigiendo así gente que buscaba nuestro nombre en Google a su página web, y muchos nos advertisteis del tema.
  • Hace poco hemos visto como otra academia publicita alumnos que se han preparado con nosotros y han sacado su plaza con nosotros como si hubieran sido alumnos suyos para intentar captar alumnos.
  • Hace poco vimos a otra academia repartir publicidad anunciando que “el 99% de los funcionarios les recomiendan” con más cara que espalda.
  • Hace poco nos contaban de gente que les habían prometido que este examen iba a ser un paseo y que no hacía falta que estudiaran mucho y con unos pocos test de Dora la Opositora sería suficiente, y ahora se quedan fuera de este proceso incluso teniendo los máximos puntos de méritos.
  • Hace poco hemos visto como a una academia de repente le salían cientos de reseñas de 5 estrellas en Google que dicen todas lo mismo, con el mismo estilo y en la misma semana, que es lo que ocurre cuando se compran reseñas de bots o agencias de marketing en lugar de ser reseñas reales.

Y esto son solo algunos ejemplos recientes. No es plan de ponernos históricos porque sino no acabamos. Y por supuesto no se trata de que todos sean así, quiero dejar perfectamente claro que la gran mayoría de academias y preparadores son gente honrada y decente que busca dar un servicio legítimo con mayor o menor acierto pero sin ningún tipo de malicia. Pero claro, están los que sí hacen estas cosas como estrategia de marketing, y esas conductas son las que tenemos que denunciar con este post por respeto a quienes las han sufrido.

Porque el problema es que esta falta de ética profesional causa daños terribles en las personas que las sufren, y blanquear este tipo de mentiras, medias verdades y artimañas de manipulación y ocultación a alumnos actuales o potenciales como algo inocuo y que “al final no pasa nada” o que “todo el mundo lo hace” es sólo la excusa de mal pagador de quien no quiere reconocer y enmendar los daños que estas conductas causan. 

Y ya no hablamos de los daños a la Hacienda pública o la Seguridad Social (que eso es competencia de sus respectivas inspecciones) ni a la leal competencia (que para eso están los Juzgados a los que ya nos ha tocado acudir más de una vez y sin duda nos tocará volver contra quienes roban del talento ajeno en vez de innovar por su cuenta) sino el daño psicológico que genera en alumnos que se ven estafados por este tipo de prácticas y que con el tiempo se dan cuenta de que lo que les vendieron tiene poco que ver con la realidad.

¿Ejemplos?

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Sensación de abandono
  • Pérdida de tiempo, dinero y convocatorias
  • Abandono de la oposición
  • Daños en el autoestima y autopercepción
  • Autolesiones
  • Aislamiento
  • Autoculpabilidad y victimización
  • Miedo a volverlo a intentar

Es una de las partes más duras de la preparación cuando viene una persona herida (a veces machacada) por cosas como estas. En ocasiones hasta las compañeras de Secretaría se dan cuenta inmediatamente de cuándo una persona ha pasado por cosas así por la manera en que la persona parece que viene a informarse con miedo de que le repitan una experiencia traumática como si acabara de salir de Vietnam; y los traumas son muy reales, y si no que le pregunten a Juanra, nuestro Psicólogo/Coach.

La gente que va así por la vida probablemente piensa que todo el mundo lo hace, pero la verdad es que no. Y quizá -solo quizá- por eso seamos tan molestos para algunas personas que hacen este tipo de prácticas, o que quizá las hacían en el pasado (como alguno que preparaba en un piso alquilado con las persianas bajadas como si en vez de apuntes distribuyeran droga antes de la existencia de las clases online, los que iban de que jugaban al pádel con los políticos todos los domingos y por eso les iban a dar información privilegiada o así te lo dejaban caer, otro que siendo TAG interino decía que tenía la plaza en propiedad, etc.).

Porque se cree el ladrón que todos son de su condición y cuando nos va bien y sin tener que recurrir a estas barbaridades, algo escuece por dentro. Porque las tinieblas siempre huyen de la luz. Porque al que hace las cosas bien no le molesta que los demás le vean, pero el que se esconde es porque sabe que si sus conductas salen a la luz se le verían todas las vergüenzas.

¿Os habéis preguntado por qué nosotros sí damos la cara mientras que muchos otros la esconden? Literalmente y figuradamente, pero sobre todo ahora me refiero al sentido literal. Videos, fotos, Instagram, TikTok, página web… A nosotros no nos da miedo que sepan quienes somos, que nos vean la cara, dónde estamos, lo que hacemos, y cómo lo hacemos, porque lo hacemos con el orgullo de estar ahí a muerte con vosotros, y sabemos que vosotros con nosotros. 

Y no es que seamos (al menos yo) modelos de anuncio de colonia, pero no tenemos ningún reparo de mostrarnos en público porque no tenemos nada que esconder, ni nadie a quien deber (bueno al banco sí) ni nadie que pueda honestamente decir que le hayamos hecho algo malo. Y sí, por el contrario, un montón de jamones, reconocimientos y muestras de agradecimiento y cariño públicas y privadas de tantos y tantos de vosotros, que son el mejor premio al que puede aspirar un preparador, y que por algún motivo no les deben llegar a esos que dicen que les recomiendan 12 de cada 10 funcionarios, o a los que les ponen cientos de reseñas de 5 estrellas la misma semana que empiezan una agresiva campaña de implantación.

No nos engañemos. El problema no es la competencia. Yo soy firme defensor del “busque, compare, y si encuentra algo mejor cómprelo”. Pero medias verdades, recomendaciones compradas, porcentajes exagerados o palmarias mentiras para captar alumnos han traumatizado a tantos opositores que no podemos dejar pasar estas cosas como si fueran normales, porque no lo son. No para nosotros. Este tipo de conductas son red flags inmediatas que deben ser tenidas en cuenta en cualquier oposición de cualquier cosa en cualquier lugar de España, lo mismo si te las hace alguien que te quiere preparar para Policía Nacional que para Bombero o Auxiliar Administrativo. Esto no va de personas, sino de conductas que son inaceptables y que nosotros aborrecemos con todo nuestro ser.

Con nuestros fallos y limitaciones, con mil cosas que se pueden mejorar y somos conscientes y otras que no lo seremos, pero siempre en mejora continua, con la humildad de no creernos como personas superiores a nadie sino más bien todo lo contrario pero sabiendo que en lo que preparamos somos los mejores a años luz de las imitaciones de top manta, con el orgullo de saber que nos dejamos la piel por vosotros de principio a fin en cada proceso y siempre innovando para que tengáis lo que nadie más tiene antes que nadie, con la seguridad de saber que no tenemos nada que esconder ni que exagerar y siempre con la verdad por delante. Así funcionamos, y así seguiremos funcionando, dando la cara por vosotros con transparencia, luz y taquígrafos. Bueno vale taquígrafos no que suena muy viejuno, pero me entendéis. Ese es el único camino.

Hay gente que se piensa que nuestro éxito se fundamenta en la suerte, o en una capacidad intelectual u organizativa, o incluso en un equipo de trabajo en la academia sólido, cohesionado, leal y extremadamente eficiente. Y todo eso está ahí, pero no, no es la clave. La clave es la preparación con ética profesional, la clave es la VERDAD, que es el cimiento que sostiene cualquier relación humana, personal y profesional. Y lo decimos abiertamente, para que el que quiera imitarnos pueda empezar por ahí que es donde está el auténtico secreto.

Nosotros por la parte que nos toca seguiremos trabajando activamente por restaurar el daño que estas conductas causan a tantos opositores, ofreciendo consejería psicológica gratuita con nuestro Psicólogo/Coach a quienes hayan sufrido este tipo de abusos -si es tu caso contacta con nosotros-, y a seguir siendo aunque sea una pequeña bombilla que aporte luz en medio de tanta oscuridad y agradeciendo y reconociendo a todos los que hacéis ese mismo trabajo, que no sois pocos.

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