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Llegó el día de la excedencia voluntaria

Hoy es un día importante para mí. Hoy ha sido mi último día de servicio público en el Ayuntamiento de Zaragoza, al menos durante unos cuantos años. Desde hoy, mi dedicación es íntegra y exclusiva vuestra preparación y oficialmente quedo en situación de excedencia voluntaria por interés particular en el Ayuntamiento. A partir de ahora, el 100% de mi dedicación y energía va destinado a vosotros y empieza una nueva etapa en la que poder llevar adelante muchos proyectos que llevan tiempo fraguando.

Esta es una decisión que lleva muchísimo tiempo tomada y hablada, y en realidad la única razón por la que no la he llevado a cumplimiento efectivo antes es por gratitud y deferencia hacia unas jefas y compañeros en mi Departamento sobre los que únicamente puedo decir cosas buenas. No quería irme y dejar todo empantanado con el expediente electrónico de contratación, las mesas de contratación telemáticas y otros proyectos, así que he ido posponiendo la decisión todo lo posible mientras formaba a una sucesora que ya hace las cosas mucho mejor de lo que yo las hacía.

Para irme con la conciencia tranquila me quería ir con los deberes hechos y dejando las cosas en condiciones, porque una máxima de la vida de cualquier persona decente es dejar siempre las cosas mejor que como uno se las encuentra. Y creo que ya podemos declarar la misión como cumplida.

Pero todo llega a su fin, y aunque no es una decisión fácil, se hacía ya duro llegar a todo sin bajar el nivel, y sobre todo se hace difícil poder dar saltos cualitativos todavía mayores en la academia si tengo que estar 7 horas al día dedicado a otras cuestiones.

Y es que aunque la compatibilidad legal esté ahí, la realidad es que al final el corazón está en una cosa o en la otra, y hace ya muchos años que mi corazón está más aquí que en mi trabajo en el Ayuntamiento. Y al final, hay que elegir, y tengo claro que mi interés no está en subir la escalera de la carrera municipal de jefaturas y despachos sino en hacer una escalera completamente nueva que os lleve a vosotros hasta la Administración.

Para qué engañarnos, seguramente es probable que yo no baje mucho el ritmo global (aunque intentaré no madrugar tanto y cuidarme un poco también) pero sí que ahora voy a redirigir el 100% de las energías a lo que de verdad me apasiona, que sois vosotros y seguir dándoos la mejor formación imaginable.

Y es que aunque me voy, no me voy del todo, porque muchos de vosotros seguís allí. Cada vez más. Todos los que habéis ido entrando como funcionarios de carrera y funcionarios interinos y lucís con orgullo los colores de la academia sois sin duda el mayor legado que uno puede dejar. Eso y una contratación completamente electrónica de principio a fin, licitación incluida, rodada y funcionando a toda máquina.

En el recuerdo me llevo todo lo bueno, que es muchísimo, y lo malo, que también algo ha habido, decido perdonarlo y olvidarlo porque al final a quienes han intentado hacerme daño por envidias o intereses económicos ya se encargará el karma de ellos -de algunos ya se ha encargado-, no es asunto de mi competencia. Mi mano siempre la tendrán tendida para lo que necesiten tanto en lo personal como en lo profesional.

Dejo atrás unos compañeros que me hicieron sentir como uno más desde el primer día y unas jefas de las que no sólo he aprendido infinidad de cosas sobre contratos públicos sino también impagables lecciones de vida y de integridad. Echaré de menos las Mesas de Contratación formales, y mucho más las verdaderas “Mesas de Contratación” cuando celebramos cumpleaños, plazas o jubilaciones entre tortillas y vinos alrededor de una mesa todos juntos. 

Y aunque siempre vaya acelerado por los pasillos, también echaré de menos el cruzarme con muchos de vosotros cada vez que voy a por un café. Aunque, siendo el Seminario un edificio público, estoy seguro de que seguiremos viéndonos de vez en cuando.

Empieza ahora una nueva etapa en la que soy completamente libre y me debo únicamente a vosotros. Una etapa en la que el bien más precioso y limitado que tenemos en esta vida que es el tiempo se multiplica para poder explorar nuevas ideas y nuevos proyectos, y tengo que decir que aunque me da un poco de vértigo, estoy muy emocionado, y no puedo dejar de pensar en algo: si en tan poco tiempo y con una dedicación a tiempo parcial hemos revolucionado por completo el mundo de las oposiciones en Zaragoza y por extensión en todo Aragón, ¿qué podemos llegar a hacer en los próximos años?

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