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Cómo gestionar emocionalmente los resultados del OPOPROFETA

Un mensaje de Juanra, Psicólogo y Coach de Oposiciones Actur

Hoy es un día importante para muchos opositores. Después de varios días de espera desde el examen de Auxiliar Administrativo del Ayuntamiento de Zaragoza del pasado 31 de mayo, cientos de personas consultarán los resultados del OPOPROFETA para intentar orientarse sobre dónde podría situarse el corte que dará acceso a la última fase del proceso: la prueba de informática.

Pero antes de hablar de previsiones, cortes o probabilidades, me gustaría detenerme en algo que considero mucho más importante.

El enorme esfuerzo que hay detrás de una nota de oposición.

Porque cuando una persona mira un resultado, una previsión o una clasificación, lo que ve es una cifra. Un número. Una posición aproximada dentro de un proceso selectivo. Sin embargo, detrás de esa cifra existe una historia mucho más grande que nunca aparece reflejada en ninguna lista. No aparecen las horas de estudio acumuladas durante meses o incluso años. No aparecen los madrugones. No aparecen las mañanas o tardes de biblioteca, de Opocueva o del cuarto de estudio.

No aparecen los fines de semana dedicados a repasar mientras otros descansaban. No aparecen los momentos de duda, de cansancio o de desánimo. No aparecen las renuncias personales, familiares o sociales que muchas personas han tenido que hacer para perseguir este objetivo. No aparecen los problemas personales, laborales o familiares que muchos han tenido que compaginar con el estudio. Y, sin embargo, todo eso existe.

Cada opositor sabe perfectamente lo que le ha costado llegar hasta aquí. Cada uno conoce los obstáculos que ha tenido que superar para sentarse un día tras otro delante de los apuntes, incluso cuando no tenía ganas, cuando estaba cansado o cuando las circunstancias no acompañaban.

Por eso, independientemente de cuál sea la previsión que reciba hoy cada persona, creo que todos los opositores merecen algo que a veces olvidamos ofrecer en momentos como este: RECONOCIMIENTO. Un reconocimiento sincero y en mayúsculas. Porque llegar hasta aquí ya tiene un enorme mérito.

Porque preparar una oposición exige mucho más que estudiar. Exige constancia, disciplina, capacidad de sacrificio, paciencia y una enorme fortaleza emocional.

Además, existe algo que conviene recordar cuando hablamos de oposiciones y que muchas veces genera un profundo malestar emocional: una nota nunca es capaz de reflejar todo el trabajo que hay detrás de ella.

Cuando un opositor recibe un resultado, especialmente si no es el que esperaba, suele aparecer una sensación difícil de explicar. La sensación de que esa cifra no representa realmente todo lo que ha hecho durante el proceso. Y, en cierto modo, tiene razón. Porque una nota únicamente refleja el resultado obtenido en un examen concreto, realizado en un día concreto y bajo unas circunstancias concretas. Pero no refleja todo lo aprendido durante el camino.

No refleja la disciplina desarrollada. No refleja la capacidad de sacrificio. No refleja la fortaleza emocional construida durante meses. No refleja las lágrimas derramadas en muchas ocasiones delante de un test, de un caso práctico o de un simulacro de examen. No refleja las veces que una persona quiso abandonar y decidió continuar.

Por eso es tan frecuente que aparezca cierta sensación de injusticia. No necesariamente porque el examen haya sido injusto, sino porque resulta imposible que una nota sea capaz de contener toda la historia que hay detrás de ella. Ninguna cifra puede resumir todo lo que una persona ha tenido que hacer para llegar hasta ese examen.

De hecho, incluso cuando la nota es un aprobado, puede aparecer frustración. En una oposición no siempre basta con aprobar. A veces se obtiene un 5, un 6 o incluso una nota objetivamente buena y, sin embargo, no es suficiente para continuar en el proceso. Y eso puede generar emociones muy difíciles de gestionar porque la sensación interna es que el esfuerzo realizado merecía un resultado diferente.

Precisamente por eso herramientas como el OPOPROFETA tienen un valor importante en momentos como este. No porque permitan conocer una verdad absoluta. No porque sustituyan a las notas oficiales. Y no porque puedan garantizar al cien por cien cuál será el resultado final. Su valor principal es otro.

Ayudan a reducir parte de la incertidumbre que tantos opositores llevan soportando desde el examen. Ayudan a poner algo de luz donde hasta ahora solo había preguntas. Ayudan a tomar decisiones. Y eso, emocionalmente, tiene una enorme importancia.

A partir de hoy muchos opositores se encontrarán probablemente en una de estas tres situaciones. 

Si la previsión te sitúa probablemente dentro del corte

Lo primero que probablemente aparezca sea alivio. Después de tantos meses de esfuerzo, ver que las posibilidades de continuar son altas suele generar tranquilidad, alegría y esperanza. Permítete sentirlo. No estás celebrando una plaza. No estás celebrando un resultado oficial. Estás reconociendo que, según los datos disponibles en este momento, el trabajo realizado parece acercarte a la siguiente fase del proceso. Es normal sentir satisfacción. Es normal ilusionarse.

Y también es normal sentir prudencia, dudas o incluso cierta inquietud mientras llegan las notas definitivas.

Si este es tu caso, intenta disfrutar de la noticia sin anticipar escenarios futuros ni exigirte más de lo necesario. Has recorrido un camino muy largo para llegar hasta aquí y mereces reconocerlo.

Si la previsión te sitúa probablemente fuera del corte

Probablemente esta sea la situación emocionalmente más difícil. Porque para muchas personas el OPOPROFETA puede convertirse en el primer momento en el que la incertidumbre empieza a transformarse en una posibilidad real de quedarse fuera del proceso. Es normal que aparezcan emociones intensas. Tristeza. Rabia. Frustración. Decepción. Sensación de injusticia. Incluso la necesidad de alejarse durante unos días de todo lo relacionado con la oposición.

Si te encuentras en este grupo, intenta recordar algo importante. La previsión no define tu valor. No borra ni borrará todo lo que has aprendido. No elimina el esfuerzo realizado. No invalida los meses de trabajo que hay detrás.

Y aunque ahora mismo pueda doler, disponer de información es más útil que permanecer durante semanas atrapado en una incertidumbre que no permite avanzar ni tomar decisiones. Y es que la información permite tomar decisiones. Permite valorar nuevas convocatorias. Permite analizar posibilidades futuras. Permite comenzar a reconstruir el camino.

Quizá hoy todavía no sea el momento de hacerlo. Quizá hoy simplemente necesites sentir lo que estás sintiendo. Y eso también está bien.

Si la previsión te deja en tierra de nadie

Existe un tercer grupo de opositores que probablemente continúe conviviendo con la incertidumbre unas semanas más. Son aquellos que aparecen muy cerca del posible corte. Ni claramente dentro. Ni claramente fuera. Y quizá esta sea una de las posiciones más incómodas de todas. Porque cuesta celebrar. Pero también cuesta despedirse del proceso.

En estos casos es habitual que aparezca la necesidad de revisar continuamente los datos, comparar notas con otros compañeros o intentar recalcular una y otra vez las posibilidades reales de pasar.

Sin embargo, llega un momento en el que seguir mirando la misma información deja de aportar claridad y empieza únicamente a generar desgaste emocional.

Si te encuentras en esta situación, recuerda que ahora mismo ya has hecho todo lo que estaba en tu mano hacer. Las notas oficiales llegarán cuando tengan que llegar. Mientras tanto, intenta centrar tu atención en aquello que sí depende de ti: tu descanso, tu bienestar y tu manera de afrontar estos días de espera.

Una reflexión final

Hoy muchos opositores recibirán una información que les alegrará. Otros recibirán una información que les dolerá. Y otros seguirán conviviendo con las dudas unas semanas más. Pero antes de interpretar cualquier resultado, me gustaría que recordaras algo importante.

Una previsión puede orientarte. Una nota puede clasificarte. Un corte puede permitirte continuar o dejarte fuera de un proceso concreto.

Pero ninguna de esas cosas es capaz de medir todo el esfuerzo, todas las renuncias, todo el aprendizaje y toda la fortaleza que has desarrollado durante este camino. Porque detrás de cada nota hay una historia que ningún listado puede reflejar por completo.

Y esa historia, independientemente del resultado que obtengas hoy, también merece ser reconocida.

Con toda mi admiración y reconocimiento a todo lo que has recorrido hasta el día de hoy, seguimos caminando juntos.

Porque una nota puede marcar una etapa del camino, pero nunca define a la persona que la recorre.

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