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El show de ayer en el examen de TMG

Ayer fue el examen de Técnico Medio de Gestión del Ayuntamiento de Zaragoza, y los testimonios de lo que se vivió en las aulas muestran algo inaudito sobre cómo se desarrolló el segundo ejercicio (caso práctico).

Soy el primero que he defendido a capa y espada la integridad de los Tribunales de selección en general, e incluso de este Tribunal en particular cuando se publicó su nombramiento. Por ejemplo, lo hice cuando el famoso escándalo de los “puntitos”, cuando todo el mundo -partidos, sindicatos y academias- les acusaba de corruptos, y yo escribí este post, y este otro post, e hice un informe completo sobre el tema que remití a las personas competentes estudiando cientos de exámenes para demostrar que no había un esquema fraudulento. Por cierto, varias preguntas de este examen de ayer también tenían errores de redacción que no cumplen el protocolo de actuación del Tribunal y se ven errores gramaticales y de espaciado y puntuación en respuestas, pero bueno, eso es lo menos importante.

Otros posts en los que he defendido siempre la limpieza y la integridad de los procesos son este, este, y este. Pero lo que se vivió ayer creo que traspasó una línea roja que no debe cruzarse.

Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes:

1.- Las bases del proceso selectivo de TMG no dicen nada de si la normativa que se puede llevar puede estar anotada o subrayada o no. La base 6.2.1.1 únicamente específica “Los aspirantes solo podrán llevar consigo para la realización de esta prueba el material que, relacionado de forma pormenorizada, el tribunal comunicará oportunamente

2.- El Tribunal comunicó la normativa que se podía llevar al examen mediante este anuncio, en se indica: “TEXTOS LEGISLATIVOS (sin comentarios o anotaciones de autor)

3.- Esta misma indicación se ha incluido en todos los exámenes de TMG y TAG desde al menos 2018.

4.- En todos los procesos anteriores de TMG y TAG desde 2018 el Tribunal ha entendido esta prohibición como prohibición de llevar textos normativos que incluyan comentarios de autor de imprenta, como por ejemplo las ediciones de las Leyes Administrativas de Martín Rebollo, u otro tipo de compilaciones y Manuales de Derecho Administrativo con referencias doctrinales y jurisprudenciales de imprenta.

5.- En mi primer proceso de TAG en 2018, yo que no era todavía funcionario ni estaba con ninguna academia fui a preguntar a la Oficina de RRHH yendo presencialmente al Edificio Seminario, y se me dijo que ese era el criterio.

6.- En todas las convocatorias de TMG y TAG desde 2018, incluida la convocatoria de mayo de 2022 de 1 plaza de TMG en la que el Tribunal seleccionador era exactamente el mismo, todos los aspirantes llevaron su normativa con post-its, subrayados y anotaciones hechas a boli por ellos mismos, y el Tribunal cuando revisó los materiales de los aspirantes, que lo hizo, consintió en ello, y retiró únicamente esquemas, comentarios doctrinales, leyes que no eran las autorizadas, u otro tipo de materiales.

7.- En 2018, con una indicación exactamente igual en el listado de normativa a llevar, todos los aspirantes, cualquiera que sea su centro de formación o incluso los que no estábamos en ninguno llevábamos la normativa con anotaciones, y el Tribunal de esos procesos lo revisó y consintió en ello, porque la interpretación de esa previsión fue siempre evitar comentarios de autor.

8.- De hecho, en uno de los exámenes de Técnico a los que yo mismo me he presentado, el propio Presidente del Tribunal (de este proceso y de aquél al que yo me presenté) revisó mi normativa, que por supuesto estaba tan plagada de post-its, subrayados y anotaciones a boli como la del resto de aspirantes ese día -que eso se ve a simple vista-, y no hizo la más mínima objeción, ni a mí, ni a ninguno de ellos. Y sé de primera mano que los demás aspirantes lo llevaban exactamente igual, con toda la naturalidad del mundo, y a nadie se le dijo nada por ello por ser público, notorio y conocido el criterio de la Oficina de RRHH a este respecto.

9.- En ninguno de los exámenes a los que yo he concurrido el Tribunal ha sido agresivo en la revisión o retirada de materiales. He visto retirarle a una aspirante un Manual de Derecho Administrativo o a otro una versión con concordancia e índice analítico de editorial de textos normativos, pero siempre con amabilidad y explicándole que no pueden utilizarse versiones con comentarios de autor en ediciones impresas.

10.- Según el testimonio de una aspirante (que no era alumna), había llamado semanas antes al Servicio de Recursos Humanos del Ayuntamiento de Zaragoza para pedir aclaración sobre si las leyes podían tener anotaciones o referencias a artículos escritas por ella misma, y se le había contestado que sí, mientras no fueran comentarios doctrinales. Se le dio la misma interpretación sobre el sentido de “comentarios o anotaciones de autor” que se había seguido en los años anteriores.

11.- Esta misma mañana he sabido que un alumno que prepara auxiliar administrativo y tuvo que acudir a la Oficina de RRHH en las últimas semanas para subsanar la instancia le había preguntado lo mismo a quien le atendió, para quedarse tranquilo, y no me había dicho nada porque le habían dado la misma contestación, que no había problema en llevar las leyes con subrayados y anotaciones personales hechas por él mismo.

12.- Según el testimonio de otro alumno, preguntó unos minutos antes de comenzar el ejercicio a las personas que controlaban la realización del examen si se podían llevar versiones anotadas de la normativa, y se le contestó que no había “ningún problema”, mientras fuera la normativa que había especificado el Tribunal.

13.- En el examen de ayer de TMG, el Tribunal inspeccionó durante el desarrollo del segundo ejercicio los materiales que utilizaron los aspirantes. Según los testimonios de los aspirantes (alumnos y no alumnos) se entró “aula por aula” vociferando y gritando a los aspirantes.

14.- Según los testimonios de los aspirantes (alumnos y no alumnos) el Tribunal procedió indiscriminadamente a revisar los materiales de casi todos los aspirantes, independientemente de si eran versiones con el logotipo de la academia o versiones BOE estándar.

15.- Según los testimonios de los aspirantes (alumnos y no alumnos) el Tribunal utilizó en todo momento una actitud abiertamente intimidatoria, con comportamientos como “quedarse leyendo” lo que una aspirante estaba escribiendo durante más de dos minutos mientras ella escribía, gritar a aspirantes directamente en su cara, y tirarles leyes al suelo de malas maneras.

16.- Según los testimonios de los aspirantes (alumnos y no alumnos) el Tribunal retiró normativa y amenazó con el suspenso automático a aspirantes por llevar normativa con post-its para marcar la página, anotaciones de artículo o comentarios hechos por ellos mismos a boli en los márgenes o interlineado, e incluso simplemente por estar marcada con subrayador amarillo o subrayadas algunas palabras con bolígrafo aunque no llevara ningún tipo de texto escrito.

17.- Según los testimonios de una aspirante (alumna) que había llevado la copia que tiene de la legislación en formato BOE sin anotaciones ni subrayados, eso no le evitó la presión del Tribunal, mientras una de las miembros del Tribunal revisaba su normativa, y “la dejaba caer” al suelo de “mala manera” mientras ella desarrollaba el ejercicio.

18.- Según los testimonios de los aspirantes (no alumnos) el Tribunal les hizo retirar también separatas que tenían sobre modificaciones legislativas, que en lugar de tenerlas integradas en el propio texto de la Ley las tenían como anexos entre las hojas.

19.- Según los testimonios de los aspirantes (alumnos) el Tribunal también les gritó por tener pegatinas con las actualizaciones normativas pegadas sobre los textos encuadernados de la normativa (las de nuestro sistema Siempre al Día). La propia relación de material pormenorizado que publicó el Tribunal recomienda llevar los textos consolidados.

20.- Según los testimonios de los aspirantes (alumnos y no alumnos) el personal municipal que vigilaba el correcto desarrollo del ejercicio estaba tan asombrado y extrañado de cómo estaba actuando el Tribunal como los propios aspirantes.

21.- Según los testimonios de los aspirantes (alumnos y no alumnos) cuando se les dijo al Tribunal que no se trataba de comentarios o anotaciones de autor, en aplicación de los criterios que este mismo Tribunal había seguido en convocatorias anteriores, se les amenazó mediante un “aténgase usted a las consecuencias”, se les amenazó diciendo “si usa esa norma así está suspendido”, y se les contestó que “las bases dicen que las leyes tienen que estar sin nada” (cosa que no es cierto).

22.- Según los testimonios de varias aspirantes (alumnas) cuando les dijo al Tribunal que no se trataba de comentarios o anotaciones de autor, el Tribunal le contestó que “usted es la autora”, identificando la prohibición de anotaciones de autor como una prohibición de anotaciones por la propia aspirante en la norma.

23.- A pesar de todo lo anterior, durante estos controles el tiempo del ejercicio no se detuvo en ningún momento, de manera que a los aspirantes se les privó de tener el tiempo real y efectivo de realización del ejercicio en unas mínimas condiciones de concentración, mientras que según los testimonios de los aspirantes (alumnos y no alumnos) el Tribunal estaba gritando en el aula, y “parecía la Policía buscando droga”.

24.- A la salida del ejercicio, todos los aspirantes y en particular los que se habían presentado al proceso anterior de una plaza por estabilización de empleo temporal en mayo de 2022 en el mismo lugar, con el mismo temario y el mismo Tribunal no daban crédito a lo vivido durante la celebración del ejercicio.

25.- Por todo lo que se comentó a la salida del ejercicio, en la que estábamos aspirantes de diferentes centros de formación, las “malas actitudes” y el “uso despótico de la autoridad” por parte del Tribunal fue generalizado, sin haber distinción entre unos aspirantes y otros.

26.- Así, tanto alumnos de la academia, como alumnos de otros preparadores, como interinos del Ayuntamiento, como personas que son funcionarias del Ayuntamiento en plazas inferiores y se presentaron al examen, todos fueron objeto de este tipo de actitudes y sufrieron la absoluta hostilidad del Tribunal, los gritos en las aulas y un trato que algunos definieron a la salida como “peor que a la mierda”.

27.- Tengo constancia de que diferentes personas (alumnos y no alumnos) están ya valorando acciones legales para invalidar el segundo ejercicio por la actitud arbitraria del Tribunal, la retirada de material permitido por las bases y por el anuncio que hizo en su día el Tribunal, el acoso practicado a los aspirantes, la pérdida de tiempo de ejercicio que conllevó el control de materiales -que no está recogido en las bases- y el ambiente intimidatorio vivido durante toda la celebración del ejercicio.


Yo tengo que confesar una inmensa tristeza por lo que se vivió ayer y una decepción aún mayor. No es así como tienen que ser las cosas. Mientras que el test y el caso práctico como tal estaban dentro de lo razonable para el temario que es, la situación vivida en las aulas, a juzgar por los testimonios de los aspirantes, solo puede calificarse como un esperpento, una deformación grotesca de la realidad de lo que debe ser un examen de oposiciones.

El Tribunal, este mismo Tribunal, ha mantenido invariablemente un criterio respecto de la normativa en la cual las anotaciones de autor que quedan vedadas son las que se incluyen en ediciones comentadas o con anotaciones jurisprudenciales y doctrinales de la legislación. A todos los que alguna vez nos hemos presentado a un proceso de A1/A2 del Ayuntamiento de Zaragoza se nos ha permitido llevar la normativa con anotaciones, y los aspirantes para quienes ésta no era su primera convocatoria lo saben perfectamente porque lo han vivido en sus carnes.

En consecuencia, este cambio de criterio del Tribunal respecto de lo que se puede llevar y lo que no se puede llevar es perfectamente lícito, pero debería haberse hecho en la publicación del material autorizado, indicando algo diferente de lo que se ha indicado en los últimos 5 años que dejara con claridad que el Tribunal solo quería leyes “limpias”. De lo contrario, no se pueden cambiar las reglas del juego a mitad de partido.

Pero además, están las formas. Esto no se puede hacer así. Los testimonios de los aspirantes a la salida eran desgarradores respecto de cómo se les había tratado. Yo he visto a miembros de tribunales tener que retirarles material a aspirantes en el proceso y hacerlo con amabilidad y sin aspavientos, pero los testimonios de lo que ocurrió ayer eran de tratar a los aspirantes con un desprecio absoluto.

Estas actitudes parecen destinadas a desestabilizar emocionalmente a aspirantes que llevan, en algunos casos, años preparándose para este día, y que se encuentran en un estado de máxima concentración y nervios cuando el Tribunal da “una patada en la puerta” y empieza su “redada” a grito pelado. ¿Qué se buscaba, convertir el examen en una prueba psicotécnica de ver cómo reaccionaba la gente bajo presión?

Porque además, en esto pagaron todos por igual. Incluso los que fueron sin ninguna Ley. Da igual si es a ti a quien le están revisando los materiales o le están vigilando a ver qué escribes, o si es al aspirante de la mesa de al lado. La presión ambiental sobre todos los aspirantes fue la misma, y el entorno de examen que debe ser de máxima atención, silencio y una atmósfera de concentración se rompió de manera continua, deliberada, y en repetidas ocasiones en cada una de las aulas a lo largo de la hora y media del ejercicio.

Eso sí, esta esperpéntica situación afectó por igual a todos los aspirantes: alumnos, no alumnos, hombres, mujeres, mayores y jóvenes, los que iban en serio a por todas y los que habían ido a jugar. No consta discriminación alguna a favor ni en contra de nadie. Eso siempre es de agradecer.

Este tipo de show no debe repetirse. No es de recibo que en un futurible examen de auxiliar administrativo, por ejemplo, con la excusa de estar mirando a ver si alguien lleva chuletas o empezar a mirar uno por uno a ver si alguien lleva un pinganillo se haga perder tiempo a todos los aspirantes o se empiecen a dar gritos en las aulas para quebrantar emocionalmente a quien no ha hecho nada malo ni contrario a la normativa.

Y sobre todo, no vale cambiar las reglas del juego a mitad de partido.

Si el Tribunal quiere cambiar sus criterios sobre los materiales que los cambie, nadie le obliga a mantener el mismo copia-pega de normas a llevar al examen desde 2018. Era tan sencillo como poner otra cosa en el documento de normativa a utilizar o publicar una nota aclaratoria en la web. Pero no vale cambiar el criterio a mitad de ejercicio, sobre todo cuando la gente ha estado preguntando antes a la propia Oficina de RRHH y le han dicho justo lo contrario. Los aspirantes ponen una confianza en lo que se les dice que no se puede cambiar durante la propia celebración del examen de la manera más arbitraria.

Y si el Tribunal quiere controlar lo que la gente lleva que lo controle, claro que sí, pero antes de iniciar el ejercicio y desde el respeto y consideración hacia la persona que pasa por uno de los días más agobiantes de su vida.

Estas cosas me hacen inmensamente más difícil defender la actuación de los Tribunales de selección, pero aunque lo que se vivió ayer fue una tremenda decepción, seguiré haciéndolo en lo que a integridad e imparcialidad se refiere porque en eso no he perdido la fe. Pero estas cosas no deben volver a repetirse. No así.

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